Que en las últimas semanas antes de las vacaciones se multiplique el trabajo resulta cansado. Tener que aguantar la incompetencia (muchas veces consentida) de determinadas personas es exasperante. Que los horarios de trabajo y los turnos hagan que pasemos muy poco tiempo juntos es duro...
Pero llegar a casa y ver como tu hija de dos años mueve la cabeza al ritmo de Arcade Fire mientras cenamos... eso lo cura todo .
Esta va por ti Julia.
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